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La Rebelión en la Granja
En esta página web podrás encontrar reseñas por capítulo del libro «La Rebelión en la Granja» por el escritor George Orwell.
Lee el libro ya: «La Rebelión en la Granja»
Conoce al escritor: George Orwell
CAPÍTULO 1
El señor Jones era el propietario de una granja de nombre «La Granja Manor». Llegando borracho el hombre, se durmió y en seguida los animales de la granja… Leer más
CAPÍTULO 2
Tres días después de la reunión de los animales en el granero, Viejo Mayor murió. Eso no impidió que los animales se siguieran reuniendo para cumplir con el designio de eliminar al hombre… Leer más
CAPÍTULO 3
La granja empezaba a ser trabajada por los animales. Los cerdos Snowball, Napoleón y Squealer, dieron tareas a los animales según sus capacidades…Leer más
CAPÍTULO 4
Después de algún tiempo, se desmintió que los cerdos habían estado enviando aves a las granjas circunvecinas para…
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Conclusión
El libro, a mi parecer, está destinado a mostrar cómo el poder cambia el hombre. Muestra parte de nuestra realidad como países que empezamos luchando contra cualquier adversidad y al final nis terminamos uniendo a ella.
Se muestra que tras largas opresiones y flaquezas que demostramos, se nos olvida el propósito por el cual hacemos las cosas, y atreves del tiempo, nos vemos obligados a doblegarnos por aquellos quienes sólo piensan en ellos mismos.
En nuestra vida son expulsadas las cosas buenas por las cosas malas porque las malas se ven más prometedoras y al final, un vago recuerdo de la bondad se queda en nosotros y nos susurra y recuerda nuestros designios. Está en nosotros en reconocer lo malo antes de que llegue a sobrepujar cualquier alternativa, para poder remplazarla y resistirla para nuestro beneficio.
Me gustó el libro, en general. me hubiera gustado haberlo leído con más calma, pero me llevo una frase que aprendí:
«Radiantes lucirán
los prados y más puras las aguas manarán;
más suave soplará la brisa
el día que brille nuestra libertad. Por ese día todos debemos
trabajar aunque hayamos de morir sin verlo,
¡Bestias de Inglaterra, bestias de Irlanda! ¡Bestias de todo país y
clima!
¡Oíd mis gozosas nuevas que cantan un futuro feliz!»
Capítulo 10
Los años habían pasado. Mucho animales habían muerto y otros nacidos, pero siguió aumentando la superioridad de los cerdos.
Pronto, los cerdos aprendieron a caminar en dos patas, a usar ropa, a fumar, etc. Mientras que los animales hacían lo mismo de siempre. Sus torpes mentes hacían fácil la tarea de los cerdos en molearles las ideas para hacerlos poco a poco sus esclavos.
Clove, la yegua, y Benjamin, el burro, vieron el muro donde estaban antes los siete mandamientos del animalismo, pero esta vez solo había uno:
«TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS
ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS.»
Todo había cambiado. Lo que parecía ser un sueño de libertad e independencia se volvió un vago recuerdo para los animales. Mientras tanto los cerdos aprendieron a llevarse bien con los humanos, tanto fue así que ya no se podía distinguir entre un cerdo y un hombre, o como en el caso del libro, no se podía distinguir entre napoleón y Plinkton.
Capítulo 9
Las cosas en la granja iban bien para los cerdos y mal para el resto de los animales, com era de esperarse. Napoleón hizo varios cambios que mantenían a la gente ocupada y los hacían despejarse del real problema, pero la realidad siempre fue evidente.
Se hizo inconscientemente una división de clases sociales el la cual los cerdos estaban en la punta de la pirámide. El resto de los animales trabajaban arduamente y cada vez más parecían esclavos. Un día, dos palomas anunciaron que Boxer estaba herido. todos los animales corrieron a ver lo que había pasado y efectivamente vieron a Boxer, el grande y fuerte caballo, tumbado por el cansancio y heridas. Él estaba juntando rocas para la reconstrucción del molino. Squealer hizo todo lo posible para que un veterinario pudiera atender a Boxer. El día pasó y regresaron a Boxer.
Al día siguiente, se anunció que una carroza se llevaba a Boxer. Al parecer era una carroza pertenecía a aquellos que se dedican a trabajar con pieles, esto significaba que se llevaban a Boxer para matarlo. Los otros caballo corrieron a toda prisa para alcanzar a su camarada, pero la carroza comenzaba a tomar velocidad y no alcanzaron al caballo. Lo último que vieron de él fue su cabeza asomada y que estaba confundido.
Squealer dijo un sermón acerca de Boxer. Que murió a causa de la rebelión y honró al gran Napoleón. «—¡Fue la escena más conmovedora que jamás haya visto! —
expresó Squealer, levantando la pata para enjugar una lágrima—.
Estuve al lado de su cama hasta el último instante, y al final, casi
demasiado débil para hablar, me susurró que su único pesar era
morir antes de haberse terminado el molino. «Adelante, camaradas
—murmuró—. Adelante en nombre de la Rebelión. ¡Viva «Granja
Animal»! ¡Viva el camarada Napoleón! ¡Napoleón siempre tiene
razón!» Ésas fueron sus últimas palabras, camaradas…»
Hubo dudas acerca de lo acontecido, pero al final creyeron.
Al siguiente día, Napoleón dio un discurso sobre Boxer y su fortaleza y que todos los animales deberían procurar ser como él fue.
Capítulo 8
Días después de la matanza, los animales recordaron algunos de los mandamientos originales, pero cuando fueron a revisarlos en la escritura que se había hecho, ya habían sido modificados por y para beneficio de los cerdos.
Ese año trabajaron muy duro para reconstruir el molino y hacerlo más fuerte y lo lograron. Napoleón le dio nombre de «Molino Napoleón» . En cuanto a la comida, los cerdos sólo decían cifras que aumentaban gradualmente, pero a ellos no les importaban los números, pues sus limitadas mentes no les permitían razonar en ello, lo que ellos querían, era ver más comida y prosperidad.
Napoleón elogiaba a sí mismo demostrando su superioridad ente los demás. Uno de los cerdos (aquel que compuso la canción que remplazó la de Bestias de Inglaterra), hizo un poema para honrar al cerdo líder: «¡Amigo de los desheredados! ¡Fuente de bienestar!
Señor de la pitanza, que mi alma enciendes cuando
afortunado contemplo
tu firme y segura mirada,
cuál sol que deslumbra al cielo. ¡Oh, Camarada Napoleón!
Donador señero
de todo lo que tus criaturas aman
—sus barrigas llenas y limpia paja para yacer—. Todas las
bestias grandes o pequeñas,
dormir en paz en sus establos anhelan bajo tu mirada
protectora.
¡Oh, Camarada Napoleón!
El hijo que la suerte me enviare, antes de crecer y hacerse
grande y desde chiquito y tierno cachorrillo aprenderá primero a
serte fiel, devoto, y seguro estoy de que éste será su primer chillido:
¡Oh, Camarada Napoleón!»
Napoleón siguió haciendo negocios con Whymper como su mediador entre las granjas y él logró vender unos maderos. Cual fue su sorpresa al darse cuenta que su dinero era falso.
Al día siguiente, Fredrick y sus hombres estaban prestos para atacar la granja y en seguida los animales se alistaron para hacerles frente. Los animales no obtuvieron la victoria que deseaban, pues los hombres portaban escopetas y demostraron superioridad, pero los animales los lograron echar fuera. De entre los desastres que se causaron por la batalla, los hombres hicieron estallar el molino con pólvora.
Esa batalla la nombraron «batalla del molino». En esa ocasión no celebraron los animales, por sus muchas pérdidas, pero los cerdos celebraron con una botella antigua que encontraron del señor Jones.
Capítulo 7
Las cosas empeoraban cada vez más en La Granja Animal, pues la comida escaseaba y los recursos para negociar eran pocos. Se tenían que usar engaños para ocultar del mundo exterior que la granja estaba pasando por momentos difíciles.
Las cosas no podían ir peor, cuando de pronto se anunció que Snowball se había vendido a una granja vecina y estaban haciendo planes para invadir y tomar posesión de La Granja Animal. A pesar de todas las maldades que se decían de Snowball, había quienes dudaban de ellas, y creían que Snowball era un cerdo bueno.
Días después, Napoleón salió de la casa, de la cual salía muy pocas veces a causa de su comodidad, escoltado por sus perros guardianes y colocándose en un punto alto, dio ordenes a sus perros de atacar un grupo de cerdos jóvenes. Echándolos a las patas del cerdo líder, éste les emitió un juicio donde los cerditos confesaron haber tenido algún pacto con Snowball y por ello fueron sentenciados a muerte.
Uno a uno, se acercaron varios animales que habían hecho cualquier cosa a escondidas y también murieron. Tras ver la horrible escena, los animales procuraron cuidar más su comportamiento y actitud ante las decisiones de Napoleón. En ese mismo día, fue remplazada la canción de Bestias de Inglaterra, por una con menor impacto, pero fueron los animales obligados a cantarla. «Granja Animal, Granja Animal,
¡Nunca por mí tendrás ningún mal!»
Capítulo 6
Después de algún tiempo se presentaban varias dificultades para los cuales Napoleón no estaba preparado para sobrellevar. Por ejemplo: Los animales trabajaban más y las ganancias no eran las esperadas. El molino comenzó a mostrar dificultades por falta de materiales.
Pronto el problema de los materiales para el molino comenzaba a resolverse con una alternativa para tener precisión en la medida de los materiales, pero resultaba muy laborioso y los animales se agotaban muy rápido. Boxer, un caballo fuerte, tenía dos lemas que seguido alentaban a sus compañeros. Estos eran: «Trabajaré más fuerte» y «Napoleón siempre tiene razón».
En el verano, los animales prosperaron en la granja, pero las ganancias no tantas como lo que se estimaba. Poco a poco, las cosas escaseaban y un día Napoleón anunció que tenían la necesidad de hacer negocios con las granjas vecinas, lo cual era contrario a la regla principal del animalismo: «Cuatro patas sí, dos pies no». El cerdo apaciguó a la audiencia explicando que ellos no tendrían contacto directo con otras granjas, mas bien, harían sus negocios a través de un hombre llamado Whymper. Así podrían ellos tener sus materiales y además, podría desmentir los chismes acerca de La Granja Animal por medio del hombre.
Por otro lado, algunos animales no aceptaban los nuevos cambios, pues involucraba que algunas raciones fueran recortadas y que unos hicieran más sacrificio que otros. Napoleón en seguida castigó a aquellos animales que se opusieron a los nuevos cambios quitándoles las raciones de comida.
Algunos animales hacían esfuerzos para recordar que en alguno de los siete mandamientos indicaba que ya no habría de haber contacto con los hombres, pero cuando estaban a punto de lograrlo, llegó Squealer y les hizo cambiar de parecer gracias a sus palabras persuasivas que lograron con éxito engañar a los animales.
Más adelante se descubrió que los cerdos estaban usando utensilios del hombre para comodidad de los cerdos. Uno de los animales que sabía leer, vio que los mandamientos escritos se veían diferentes, pero sus torpes mentes les impedían recordar con detalle los mandamientos auténticos. Varios mandamientos fueron modificados para la comodidad de los cerdos, lo cual incomodaba al resto delos animales. Cuando estaban a punto de concordar que los cerdos estaban haciendo las cosas para su favor, siempre llegaba Squealer a convencer a todos que todo se lo estaban inventando, y que los cerdos son más inteligentes y por ello siempre debían confiar en ellos.
Después de mucho trabajo, el molino comenzaba a tomar forma, pero un mal día de mucho viento , hizo estremecer las paredes de la construcción y la hizo volar por todos lados. Cuando el viento hubo pasado, Napoleón culpó a Snowball por la caída del molino y por todos los males de la granja, diciendo que se escabullía por la noche y hacía todo tipo de fechorías.
Capítulo 5
Una yegua de la granja actuaba de manera misteriosa, puesto que a veces se le veía trabajando, y aveces no, pero cada vez se hizo más frecuente que no se le viera. Un día la sorprendieron con un hombre que le estaba acariciando el hocico y al ser descubierta, huyó y por mucho tiempo no se supo de ella, hasta que las palomas informaron después que Mollie, la yegua, era el medio de transporte de un hombre lejos de la granja.
El invierno se acercaba, y la tierra se hacía dura. Fue entonces que a Snowball se le ocurrió construir un molino para ahorrar los esfuerzos de los animales. Hizo planos y lo comentó en consejo con la granja, pero al parecer Napoleón, uno de los cerdos principales, estaba en desacuerdo. Últimamente Napoleón contendía mucho con Snowball y hacían debates casi por todo. Una vez acabados los planos del molino, se reunió la granja y Snowball anunció la construcción del molino, en eso, Napoleón mostró su desaprobación de una manera calmada. Acto seguido, hizo un chillido. De pronto salieron unos perros grandes y furiosos que comenzaron a corretear a Snowball. Éste logró escapar y en ese momento fue desterrado de la granja. Napoleón junto con sus perros guardianes, se colocó en la cima del mando de la granja.
Varios cambios se hicieron en la granja acerca de las reglas y mandamientos que se habían establecido, para beneficio de los cerdos. Además se excusaba el acenso de Napoleón al mando, excusando que Snowball tenía pactos con el señor Jones y el procuraba hacer caer de nuevo en manos de Jones, su antigua propiedad.
Pocos días después, Squealer, la mano derecha de Napoleón, a quien usaba como medio de propaganda benéfica para la granja, explicó que si se iba a construír el molino. Se excusaba diciendo que el «Líder» (Napoleón) mostraba una posición de objeción ante el molino, para de esa manera poder eliminar a Snowball y que después él pudiera hacer con el molino designios más convenientes que los que tenía planeado Snowball.
Capítulo 3
La granja empezaba a ser trabajada por los animales. Los cerdos Snowball, Napoleón y Squealer, dieron tareas a los animales según sus capacidades y funciones anteriores cuando el señor Jones dirigía la granja. Todos los animales eran más felices, pues comían de lo que ellos trabajaban, y además, terminaban su trabajo mucho más rápido de lo que hacían con el señor Jones. De esta manera, la granja Manor llegó a ser cada vez más próspera.
Uno de los cerdos hizo una bandera que distinguía a la granja de todos los demás. «Snowball había encontrado en el guadarnés un viejo
mantel verde de la señora Jones y había pintado en blanco sobre su
superficie un asta y una pezuña. Y esta enseña era izada en el mástil
del jardín, todos los domingos por la mañana.»
La lectura continúa explicando el simbolismo de la bandera. «La bandera era verde,
explicó Snowball, para representar los campos verdes de Inglaterra, mientras que el asta y la pezuña significaban la futura República de los Animales, que surgiría cuando finalmente lograran derrocar a la raza humana».
Los cerdos comenzaron a estudiar herrería, carpintería y otros cosas que hacía el hombre que eran necesarias. Snowball organizó al resto de los animales en «comités de
animales». Se formaron los comités para la producción
de huevos para las gallinas, para limpiar las colas de las vacas, el comité para domesticar a los animales salvajes (ratas y los conejos), otro para tener más lana blanca de las ovejas, y una organización de lectura y escritura. El desenlace de los comités o talleres que se organizaron, terminaron en un fracaso, pues no todos los animales tenían la inteligencia de los cerdos.
Esto causó un problema, porque muchos animales no podían memorizar los siete mandamientos del animalismo. Para ello, uno de los cerdos los redujo a una simple frase: ««¡Cuatro patas sí, dos pies no!»… Esto contenía el principio esencial del Animalismo.» En seguida se colocó en grande ésa frase por encima de los siete mandamientos en letras más grandes.
Un día, algunos animales miraron con agrado y deleite a las manzanas que yacían en los árboles. Los cerdos no fueron lentos en tomar parte de las manzanas y resguardarlas para ellos mismos. A los animales no les gustó que los cerdos se adueñaran de las manzanas, pues pensaban que se iban a repartir equitativamente; no obstante, los cerdos se exusaron ante la granja diciendo: «La leche y las manzanas (esto ha sido demostrado por la Ciencia, camaradas) contienen substancias absolutamente
necesarias para la salud del cerdo. Nosotros, los cerdos, trabajamos con el cerebro. Toda la administración y organización de esta granja depende de nosotros…»
Para hacer aún más válido su argumento, el cerdo dijo que si los cerdos no adquirían sus nutrimentos esenciales, la granja se haría un caos y de ese modo el señor Jones regresaría.